miércoles, 9 de marzo de 2016

Los poetas saben de lo que hablan.

Sólo nos queda
asumir el fracaso del olvido,
esta herida sin costura
y el error
de volver a acostarnos con nuestro pasado.
Diego Ojeda

Marwan

Casi siempre es tarde cuando comprendes
que era a ti a quien deberías quererte.
Y sin embargo, siempre que lo haces
ese amor llega justo a tiempo.

Consejito del día:

Jamás os enamoréis de un músico.
JAMÁS.

lunes, 25 de enero de 2016

(Frida Kahlo)

"Mereces un amor que te quiera despeinada,
con todo y las razones que te levantan de prisa,
con todo y los demonios que no te dejan dormir.

Mereces un amor que te haga sentir segura,
que pueda comerse al mundo si camina de tu mano,
que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.

Mereces un amor que quiera bailar contigo,
que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos,
y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.

Mereces un amor que te escuche cuando cantas,
que te apoye en tus ridículos,
que respete que eres libre,
que te acompañe en tu vuelo,
que no le asuste caer.

Mereces un amor que se lleve las mentiras,
que te traiga la ilusión,
el café y la poesía."

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Despedida número 9.

Sé que ya hemos dejado de ser, pero quería decirte una última cosa, recuerda, que quién te quiere no te hace daño, no puede verte sufrir-
Ella te causara desengaños y falsas realidades como arma de doble filo, pero tranquilo, todo pasará, sin embargo, posiblemente, ya no me encuentre a tu lado para entonces.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Tragicomedia.


Hoy me he puesto la mente en blanco y el pintalabios más oscuro que tenía. Metí en el bolso un libro de poemas y una carta de despedida sin remitente; sin destinatario: en blanco. Una carta suicida de todos los sentimientos que han corroído este alma. Este cuerpo. 
Me creía que podría...
Y le he dicho a los lunes que ya no les tengo miedo, a los viernes que no les tengo envidia; al domingo que jamás le volveré a llorar, y tampoco le lloverá.
Y me creía que podría...
Me reído del amor en su cara, y le he dado con la puerta en las narices. He apagado el móvil y roto el timbre. Así no me podrá encontrar nunca.
Creía que podría, de veras...
Pero he terminado pensando en ti, en el fantasma del amor, poniéndome el pintalabios de siempre, la música triste de todos los días, he escrito esta entrada, y he empezado a soltar mil cosas con sentido y sin él. He abierto puertas y ventanas. Y no, el amor no ha llamado. Ni me ha dejado un whatsapp. 
Pero yo misma, me he hecho llorar al mirarme al espejo y no reconocer a quien me mira. 
Lo siento, me he roto.
Y esta vez ha sido mi culpa.